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25-09-2009 Contalo Vos
Casa Soma

Qué bueno saber que existe un lugar en Santa Fe donde uno pasa de una realidad un tanto destemplada (viernes después de la rutina laboral) y entra a una casa con pasos pintados en rojo que no siguen una dirección, sino que te guían a todos los rincones.


Se detienen en par en el vano de la puerta de una sala, ambientada con los cuadros de Germán Lavini y Sandra Bitschin, que iluminada con el secreto del teatro, nos deja ver el par de sillones antiguos y el teléfono acorde al destiempo que se vive acá adentro. Más tarde, Gabriela Franco, Silvana Iglesias, Leandra Goettic y Pamela Bertona; con dirección de Mariela Flores, nos llevarán a hacer “Terapia familiar”, un fragmento de “El pánico” de Rafael Spregelburd. Una puesta divertida donde la neurosis de cada uno es llevada al extremo, aunque nos garantizan devolver a salvo nuestros propios enredos. 

Antes, un paseo por el hall, las paredes embellecidas con los cuadros de Teresa Kaufmann. Un reflector que rebota la luz sobre las mesas haciendo ningún juego y todos. 

Hay otra pared que inicia la galería con fotografías de ciudades fantásticas, publicidades que los peatones no miran, como una ventana para vernos a nosotros mismos reflejados en una ciudad por la que también pasamos a diario sin mirar realmente, como los personajes de las fotos de Pablo Podestá. 

Más allá la aventura de la cocina en vivo de “Mal de amores”, Art Food de Laura Monjes, nos invita a saborear de antemano los condimentos de los platos que preparará esta noche para quien deje libre el deseo, la pasión por el sabor. Las paredes en este caso están pintadas al modo de murales donde una realidad descubre otra y otra más allá. Quedo un momento deleitada con los aromas de esa estufa que promete. 

La música despierta lentamente, colaborando con el sentido que faltaba, a cargo de Djs Yow Yow.
En la habitación final estalla el rojo de Berenice Ortiz, delicadamente retratado, pétalo por pétalo, imágenes envueltas en paño rojo, recordándonos que hasta en el olvido más frío la lente transformó un recorte de la realidad en arte, donde se encuentra ese brillo: las ganas de crear. 

En la última pared están las mujeres de Alejandra Segovia, femeninas, provocadoras hasta el mínimo gesto. Desafiando al espectador, jugando a la perfección su rol de juezas de la sensualidad. 

Despliega entonces sus herramientas Lucía G. Savogin, para transformar a los amigos de esta noche en personajes extraordinarios sólo con sus maquillajes y el fino arte de recrear los rostros. 

Elijo un rincón, mientras espero que las especias suelten su aroma y la noche mezcle sus colores, que me den el coraje parar salir otra vez a caminar la ciudad, sabiendo ahora que hay un lugar donde protegerse y nutrirse, donde la indiferencia no tiene cabida.