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10-06-2010 Contalo Vos
Delinear una profesión

Comencé a dibujar desde muy pequeño, cualquier hoja o superficie de papel era apta para desarrollar esa especie de instinto que uno lleva dentro. No recuerdo porque lo hacía, pero si recuerdo que me daba mucho placer, era entrar a un mundo en el cual uno era el creador.

Las historietas del “hombre araña”- así le decíamos antes de que se transformara en “spiderman”- y las películas de cine como Star War eran los sustentos para desarrollar una aventura gráfica. Inventaba, imaginaba e interpretaba toda esa sumatoria de información visual al servicio de una necesidad : hacer algo placentero y derrotar al aburrimiento, o mejor dicho a los días lluviosos y fríos. En esa época -año '83 u '84- nada nos era servido en bandeja, había que buscar al mozo. Limitado número de canales de televisión, poco y nada de video juegos y abundante uso de la retención visual representaban el panorama recreativo de aquellos tiempos (junto con los juegos al aire libre).

En la adolescencia las cosas fueron cambiando, mirar y copiar a muchos caricaturistas -como Luis Gaspardo, por ejemplo- se constituyó en un ejercicio necesario y recomendable. Sobre todo para aprender y mejorar.

Luego la introducción a la pintura, ver, copiar, y leer a las obras de los grandes pintores (aunque sean reproducciones), los libros de Parramón - para aprender técnicas- y fundamentalmente las ganas de superación constante. Además de las críticas y correcciones de un maestro, como el querido y talentoso Cany Soto, para comprender cuales son los errores propios a mejorar.

En fin, es una suma de conductas, ganas, perseverancia y algo tozudes. El dibujo es algo para tomar muy en serio, aunque se haga reír con el mismo.