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31-03-2011 Contalo Vos
El momento que decidí cambiar de vida

Pablo Díaz de 27 años, hoy un chico más que nuestra sociedad, gracias a REMAR, pudo recuperar. Él nos cuenta su experiencia con las drogas, como empezó y todo lo que pasó para poder recuperar lo que había perdido.


Yo conocí la cocaína, más o menos a los 13 años. Empecé en el colegio secundario. Después comencé a llevar una mala vida, una vida desordenada. Luego de unos años, a los 14 o 15, abandoné el colegio y empecé a trabajar con mi padre.

Primero salía los fines de semana, utilizaba la droga esos días, siempre con cocaína. Después la droga me dominó, consumía todos los días y ya tenía que hacer otras cosas para poder conseguir droga. Muchas veces apartándome de mi casa, peleándome con mi familia y llegué al extremo en el que trabajaba sólo para comprar droga. Trabajé en un supermercado, porque yo sé hacer confitería, y trabajaba, trabajaba para la droga. Toda la plata que ganaba era para la droga.

Llegué a un punto en mi vida en que pensaba y decía que no me imaginaba lo que era un día sin cocaína. Lo pensaba y no lo podía imaginar.
Estaba tan atado a la droga que no quería saber nada de la droga, pero no podía dejarla, era algo que no podía. Y esa era mi vida, drogándome, robándole a mi familia, robándole a los vecinos, a quien sea. Yo llegué a un punto en que no me quedaba otra opción, porque ya había perdido el trabajo, había perdido otras cosas y empecé a delinquir mayormente, con armas.

A los 23, 24 años caí preso, con una causa bastante pesada y a partir de ahí cambio todo. Me dí cuenta de que lo droga me había llevado a la ruina, me había dejado solo, sin una oportunidad, a veces con ganas de querer quitarme la vida.

Hablé con mi abogado y por la buena conducta que llevaba dentro del penal, pude llegar a este lugar, a REMAR. Cuando vine acá, sinceramente no venía con la intención de cambiar de vida, sino que llegaba porque era beneficio para mi salida de la cárcel y llegaba a una granja de rehabilitación. Yo tampoco sabía con lo que me iba a encontrar, nunca supe lo que era REMAR, había sentido hablar pero no sabía.

Llegue a este lugar, con esa causa, a lo primero no quería saber nada con la rehabilitación, con la normas de este lugar. Nunca tuve en la cabeza un pensamiento de querer salir de las drogas, si no que estaba gozando del beneficio de poder salir de la cárcel.

Estuve un tiempo acá, en REMAR, donde pase malas y buenas experiencias. Pero pasó el tiempo y me dí cuenta de que había mucha gente que no estaba como yo, que no quería progresar, sino que estaban por su propia voluntad, porque habían perdido mucho en la vida. Había gente más grande y que realmente en este lugar hallaron un cambio de vida. Empecé a fijarme en todo eso, en que quizá yo también podía tener una oportunidad, porque de todos los años que estuve metido en la droga muchas veces la quise dejar.

Cuando llegue acá me encontré con que no había psicólogo, ni nada de eso, sino personas que llevaban la vida que yo estaba llevando, que estaban ayudando a mucha gente, sobre todo con la palabra de dios. Eso fue lo que un poco me confrontaba, porque yo no quería saber nada con las cosas de dios, y así de a poco, con el tiempo, llevaba 9 meses en este lugar y un día dije, ya no puedo vivir más así. Porque estaba en un lugar que hacía cosas que no quería y donde veía que nada progresaba y que al final no había sido un beneficio para mi salir de la cárcel, sino que era como un peso. Entonces dije que no, basta, me vuelco a una cosa o me quedo con otra. Entonces decidí empezar a hacer las cosas bien y bueno, hoy ya hace dos años que estoy acá.

Desde el momento que elegí cambiar de vida, las cosas se me hicieron mucho más fácil, tuve otra contención.

Para contactarte con REMAR: podés dirigirte personalmente a San Luis 3088 ó comunicate al teléfono: 0342- 4563153