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15-04-2011 Contalo Vos
A rollear con vos...

Laura (35) es aprendiz de roller. Hace varios veranos que veía rollear a las chicas por la Costanera y siempre se decía que algún día lo iba a hacer ella. Y lo hizo nomás. Este último verano se decidió. Compró los rollers y está aprendiendo sola, ¡y todavía no se cayó! En esta entrega Laura describe sus sensaciones sobre ruedas.

Mi intención de rollear nació del recuerdo de andar en patines cuando era chica; eso, sumado a ver a la gente por la Costanera andando en rollers.

Lo que me frenaba a comprarme los rollers era, primero, el miedo natural que genera en una; y después, el miedo que te transmite la gente cuando te cuenta que Fulanito se cayó, que se hizo mal, o la misma persona que te cuenta sobre sus golpes.

Me sorprendió que rollear es más fácil que andar sobre los patines de cuatro ruedas. Una tiene más estabilidad estando parada, andando, es más seguro. Lo que me encantó es que mientras ando en Rollers me acuerdo de esa sensación de chica, de cuando una entraba a un lugar donde el piso era brilloso, resbaladizo, y patinaba. Esa es la sensación de rollear. Es re linda.

Además, rollear te cansa un montón. Lo sentís en las piernas. Es como salir a correr. Pero sobre los rollers no te das cuenta de que corren los minutos. Lo sentís después. Es el cansancio que te agarra cuando te los quitás. Te sentís fulminada de repente.
 


Otra cuestión es que me encontré que no cualquier lugar es para andar en rollers. Podés andar por la calle, pero con el tránsito es complicado. A la Costanera fui una sola vez. La que me vendió los rollers fue la mujer que me animó a ir, porque me contó que ese es el mejor lugar para rollear. Y la verdad es que cuando fui me pareció genial, sobre todo la parte baja de la Costanera, donde todos rollean. Es relindo, con ese paisaje…

A los rollers me los regalaron para mi cumple, que es hoy, 14 de abril, pero digamos que me los compré antes. Fue un regalo por adelantado. Para poder aprovecharlos en el verano.

Todavía no alcanzo a divertirme con seguridad. Tengo sensaciones encontradas. Miedo a un desequilibrio. Por suerte todavía no me caí. Yo la veo a mi vecina que anda re bien y cada dos por tres se cae, y me da algo de miedo. Por eso rollero de a poco, y voy aprendiendo.

Algo que a mí me sirvió es que no tengo que ir a la Costanera para aprender. Tengo 15 minutos, me los pongo, y salgo a rollear con los chicos del barrio, que juegan en la calle. A veces no tenés tiempo para hacer un deporte y por eso no hacés nada. En cambio con los rollers podés hacer un rato de gimnasia cuando tenés un ratito. Además, si bien hacés un gasto importante cuando te los comprás (cuestan más o menos entre 350 y 1000 pesos, depende de la calidad), después no tenés que gastar por mes para pagar una cuota, como cuando vas a un club o a una clase de deportes. Es un gasto que hacés una vez y te sirve para siempre.

Lo que le diría a alguien a quien le puede llegar a interesar comprarse unos rollers y todavía no se animó es justamente lo que dije recién. A veces una no los compra por no hacer el gasto. Pero cuando se puede, vale la pena, es una buena inversión.