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31-10-2012 Contalo Vos
Mucho más lejos

Hoy en día el uso de Internet facilita diversos aspectos a quienes planean estar o ya están lejos de casa. Para planificar el viaje, desde reservar hoteles, pasajes, descargar mapas que serán utilizados en dispositivos móviles, y claro, para comunicarse con la familia y amigos. Estando lejos se puede estar muy cerca en segundos, relatando cada experiencia en twitter, facebook, subiendo fotos a Instagram, o haciendo vídeo llamadas vía skype, todo está ahí muy al alcance de la mano. Pero antes la historia era otra. Natalia Scolnik nos cuenta cómo era entonces:

En 1995 tenía 16 años y estaba cursando 4to año de la secundaria. Recuerdo que por una amiga que había viajado a USA me enteré que existía en Santa Fe una organización que realizaba intercambios estudiantiles. La organización de la que hablo es AFS, que actualmente es una de las organizaciones más activas de la ciudad en cuanto a intercambios de estudiantes en edad escolar se refiere.

Comencé el proceso de selección para viajar ese mismo año y en Agosto de 1997 partí a Austria por un año. Por esos años Internet existía pero a un nivel muy básico, casi solamente envío de mails, pero nada de navegar y googlear. En términos de buscadores a duras penas se conseguía algo vía Yahoo. Además la conexión a Internet no era para nada común, en mi casa de Santa Fe no teníamos y para usarla tenía que hacer una excursión a las oficinas de mi papá.

La búsqueda de información era otra cosa. Recuerdo que recurrí a todo tipo de material en papel, dígase enciclopedias, diccionarios, atlas y sobre todo La Guía Mundial (una publicación impresa que salía una vez al año tipo la Guía Trotamundos pero del mundo entero) Agregué cualquier otro tipo de revista/libro/guía que mis conocidos me hacía llegar como folletos de viajes, mapas de la ciudad, etc. Unas cuantas visitas a bibliotecas también hubo. Mis viejos habían viajado unos años antes y mi vieja quedo fascinada con la ciudad, había traído muchísimo material que típicamente se colecta en los viaje como folletos turísticos y, mapas.

Durante el transcurso del intercambio viví en 2 familias , 6 meses con cada una. Los primeros seis meses fueron con Elizabeth y Katherine (Kathy) mi mamá y hermana de intercambio. Vivíamos en Währing, barrio muy clásico y tranquilo en el Distrito 16 de Vienna, a unos 20 minutos a pie del Distrito 1, el Innere Stadt o Centro de la ciudad. El segundo semestre vivi en la zona de Mauerbach, aledaño al WienerWald o Bosque de Vienna, hectáreas de arboles y montañas bajas que bordean a la ciudad capital. En un entorno de bosque, arroyos, peces, montaña, establos con caballos,etc. pero a solo 30 minutos en tren del centro de la ciudad. Mi segunda familia estaba constituida por madre, padre y 2 hermanos y una hermana, familia sumamente típica.

La comunicación con Santa Fe fue a través del lápiz y el papel. Me la pase escribiendo. Fue el método que más utilicé para estar en contacto con mis familia y amigos. Durante todo el año fueron cartas, cartas y más cartas. Vieja escuela, muchos blocks de papel para ‘Air Mail‘, liviano y finito, sobres y estampillas. Fue la primer frase que me salió en alemán, ir a comprar estampillas (Briefmarken) al TabakTrafic o Kiosco. También enviaba encomiendas vía marítima, cajas llenas de cartas, fotos, chocolates y regalos para amigos y familia. Mandar fotos fue la mejor forma que encontré de hacerles ver todo lo que estaba viviendo allá, muchísimas,era parte del bolso siempre la cámara encima, sacar, revelar y enviar con los reversos escritos de punta a punta.

En ese entonces el teléfono fue un gran aliado. Relativamente accesible, me resolvía la urgencia del capricho de comunicarme con ‘acá‘ cuando tenia ganas. Me pasé horas en cabinas de teléfonos públicos, de esas que están en la calle. Salía a caminar, me iba de viaje y ganas que me daban, tarjeta y teléfono público siempre había uno cerca. Con la diferencia horario se complicaba, mi noche era su madrugada...igual no importaba. Obvio que celulares ni existían aún, o al menos eran muy muy pocos los que lo tenían y era imposible comunicarse. Recién al final del intercambio llegaron los mails. Los últimos meses dispuse de Internet en mi segunda familia. Lento, complicado, se caía la conexión permanentemente y si no copiabas y pegabas lo que ibas escribiendo con cada desconexión perdías todo.

Por suerte ahora las cosas son diferentes. Es al revés, si bien Internet llegó un poco tarde para facilitarme la comunicación con mi familia, hoy me permite estar en contacto con mi ‘familia‘ austríaca y los amigos que hice durante el intercambio. Es más quienes tengan curiosidad sobre intercambios pueden explorar la página de AFS en Argentina y vivir su propia experiencia.