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25-03-2009 Vamos las bandas
Un viejo ritual con la magia intacta

Carneviva se subió por tercera vez en su historia al escenario del Anfiteatro del Parque del Sur, donde convocó a un público muy heterogéneo: sobrevivientes de los 90, jóvenes impulsados por los relatos de sus mayores y buena parte del establishment rockero local; nadie quiso perderse esta cita con una leyenda conjugada en presente.


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El ánimo era propicio para la cita rockera: Carneviva volvió al Anfiteatro Juan de Garay (luego de se soportes de papo en el 92 y cerrar el Nuevo Rock argentino en el 94, con una versión de “El se acostó” que duró más de diez minutos, con el sol asomando sobre las cabezas). 

Siete Millas había dejado un buen sabor de boca con su prolijo show previo, y los últimos en llegar se treparon a las gradas para participar del encuentro con el mito rockero santafesino por antonomasia: músicos, sonidistas, productores y periodistas no quisieron perderse la función, completando un público que incluía a aquellos que siguen al grupo desde sus inicios, junto a una camada que lo fue conociendo en alguna e sus encarnaciones posteriores, o incluso que se sumaron en esta última era, atraídos por los relatos de padres, tíos y hermanos mayores. 

Todo empezó como una trasmisión radial, con el “Himno Nacional Argentino” en la versión de Jairo. Tras la canción patria aparecieron los músicos: “¡Buenas noches Santa Fe!”, clamó el “Tavo” Angelini, ataviado con un sombrero de cowboy que ameritó que alguien le grite “¡aguante Clint Eastwood!”. Lucio Venturini tras los parches, Emiliano Yellati en el bajo y Facundo Gorostiza en la guitarra le siguieron, para, tras la indicación del baterista, largar el show con “Bailemos hermana” y (tras el correspondiente repiqueteo anunciador de Lucio) “Caballos”: dos canciones del ahora remasterizado “Curtido”. 

“Soy Carneviva, es un sentimiento, no puedo parar...”, clamó la tribu, antes de que la banda los deleitase con “El penitente”, “Mary Cáñamo” y un tema nuevo, “Arde”. Tal como había avisado en la conferencia de prensa, “Hechicé” no estaba ensayado, pero iba a llegar, en una versión adaptada a capella. 

“Todo depende de nosotros” y “Picos de color” calentaron el clima para que llegara “El alma del vino”, el poema de Charles Baudelaire musicalizado en forma de blues, en el que se lucieron los dedos de Facundo, quien así terminó de ganarse a los fans más ultramontanos.

En pleno vuelo
“Yo sabía, yo sabía, que en Santa Fe somo’ todo’ Carneviva”, salió una vez más de las gargantas: sin duda el cantito más emblemático de este grupo (auque en algún momento se escuchó una adaptación del “escúchenlo, escúchenlo” que caracteriza al público de Divididos”).
“El árbol de los jíbaros” trajo su “música del hambre”, y “Eléctrico/doméstico” las caras enloquecidas del vocalista. 

“Cómo son los sueños de cada uno, cuando está descansando, cuando está dormido, reposando en el lecho... Hay muchos sueños que tenemos; uno de ellos: me gusta volar”, profirió Angelini para luego arrancar con “I like to fly”, un tema cantado en inglés que recordó cuánto escuchó “Discipline” y “Beat” de King Crimson (seguramente mucho más en la época en que compartía banda con Daniel “Gringo” Ferronato, heredero de la tradición de Robert Fripp). Por supuesto, se dio el gusto de ensayar unos aleteos, para la fascinación de los presentes, entre ellos otro frontman como los es Agustín “Flaco” Ferrero (Astro Bonzo), quien aprobó desde la tribuna. 

“Una noche mágica si las hay, una noche bien santafesina para estar todos juntos en esta gran fiesta. Un honor estar vivos aquí presentes, festejando tantos años y tantas cosas juntos”, celebró Angelini. 

Luego de un recordatorio del aniversario de golpe de Estado del 76, y de poner el show como homenaje, el “Tavolino” manifestó: “Como nos tenemos que cuidar mucho siempre, y también cuidamos a los músicos santafesinos, tengo el honor de invitar a un músico, un guitarrista que va a tocar con nosotros ahora, que se llama Leo Moscovich”. 

Así, el ex La Cruda se sumó nuevamente a tocar “La gallina turuleca”, el éxito de Gaby, Fofó y Miliki que habían tocado en “La Plaza de la Casa” (ahora con Gorostiza). De yapa, se quedó para una poderosa interpretación de “Todos te quieren”, con solo propio incluido.