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19-03-2010 Vamos las bandas
La Cruda: reencuentro con sus fanáticos

La legendaria banda vuelve a los escenarios santafesinos por una noche después de dos años de silencio. La presentación será el sábado 27 de marzo a las 22.30 en Sivra (25 de Mayo 3428). Las entradas anticipadas se consiguen en Lee-Chi (9 de Julio 2318), Megaforce (Galería Colonial, local 33), Ropa And Roll (Galería Saguir, local 37), Fernando del Este (Piedras 6300) y Stop Santo Tomé (7 de Marzo 2030). Participá del sorteo de entradas que organiza O sea.

En la previa al show, O Sea dialogó con Rodrigo “Negro” González, vocalista de la mítica agrupación, para conocer más sobre este regreso.

—¿Cómo fue el proceso para esta reunión? Había grupos de Facebook que clamaban por la vuelta de La Cruda...

—Todo empezó con el aviso de Tris a la altura de octubre o noviembre, que me dijo que estaba con ganas de venirse en el verano para acá. Nosotros con los chicos después de terminada La Cruda, con Martín y con Leo, tomamos caminos diferentes y no nos vimos por muchísimo tiempo: prácticamente dos años, después de una vida de vernos.

Fue un retiro espiritual obligado: nos conocemos desde los 12 años, y a esa edad empezamos a joder cada uno con su bandita. Entonces es como que después de tantos proyectos, de tanta banda, me parece que al final estuvo bueno no vernos, descansar, reflexionar.

Primero me encontré con Martín, que estuvo cenando en casa: nos reencontramos, tomamos unos vinos, miramos las estrellas, y me comentó que Tris estaba con ganas de venir y que iba a tocar con Leo, y que quería invitarnos a tocar unos temas a nosotros. Y sin querer, al final del show íbamos a estar todos juntos como en aquellos viejos tiempos.

Entonces se empezó a gestar la idea: me acuerdo que en una charla dije “¿y qué onda si intentamos armar un show?”, e inconscientemente algunos estaban buscando eso. En mi caso no lo tenía planeado, justo en este momento se me cruza en medio del trabajo mío, de las mezclas del disco, de definir cosas artística y estratégicamente hablando.

Pero lo que realmente hice fue mirarlo desde otros lados y más allá de que no es el mejor momento tenía ganas de reencontrarme con Leo (de hecho fui a visitarlo a su local) y al poco tiempo nos juntamos y acordamos que no estaría mal intentar hacer un show: por la visita de Tristán, por volver a la vieja formación creativa de la banda (Tris es la persona que trajo el nombre de la banda, el proyecto, las primeras canciones), es el Moisés, y un día abrió el mar y se fue (risas).

Me dejé llevar por la amistad, porque lo extraño mucho, lo quiero mucho, es una cosa muy emocionante también volver a tocar con el loco. Y también por la gente, porque el cierre con La Cruda fue bastante abrupto, sorpresivo.

—No hubo una fecha de despedida.

—Pero está bueno, porque queda la puerta abierta. Y hay que aclarar que no es que nos juntamos ahora y automáticamente retomamos el barco hundido. Cada uno está con su proyecto: Tris está tocando con su banda allá en España que se llama Santos de Goma, está también grabando su disco; Martín y Leo están con el Ale Collados (ex Cabezones) en una banda alucinante que estuve escuchando algunas cosas; y yo en mes y medio o dos meses ya estoy editando el disco de Experimento Negro.

El reencuentro

—¿Cómo fue juntarse a tirar los temas?

—Corríamos con dos desafíos. Para esta ocasión llamamos a Damián Gómez, el baterista de Experimento Negro, y de alguna manera está metido en el seno de la familia, porque también labura en la sala de ensayo de Martín. Entonces cuando Tristán estaba por venir le ofrecí a los chabones que estaban tocando conmigo.

Dami es súper profesional y también muy pasional, y le puso mucha onda.

—Le aporta además que la vio de afuera.

—Ya que estaba con Tris, conmigo y en la sala, era la persona indicada de este momento de La Cruda de 2010, que va a ser la única al menos por varios meses, tal vez por un año. En este momento es muy extraño porque de alguna manera estás trabajando por fuera: no tenés tanto el peso del proyecto en sí o de lo que fueron los últimos tiempos, que fueron muy lindos pero también muy agotadores y en algún punto problemáticos.

Estamos con esa motivación: de darle algo a la gente que siempre nos siguió, nos hizo el aguante y nos hizo tan felices durante todos estos años. También lo miro del lado del seguidor, me acuerdo cuando era chico y se separó The Police: estuve indignado durante años, “cómo puede ser que no vuelvan ni un ratito”. Ellos tardaron 23 años en volver, creo que nosotros hemos sido un poquitito menos egoístas.

Sinceramente me parece que retomar todo esto está bueno porque La Cruda es una banda que quiero mucho, y estaría bueno que quede una puerta abierta para en un futuro arrancar con todo, y grabar un disco nuevo. Pero a futuro.

—La Cruda fue la última banda santafesina que metió unas 1.500 personas o más en cada show (sacando a Carneviva, que lo hizo en sus últimas apariciones). Podían llenar cada mes y medio un boliche, y cuando no estuvieron más ese vacío quedó: es como que nadie pudo ocupar esos espacios.

—Son dos partes: La Cruda era el resultado de mucho esfuerzo, de mucho laburo durante años de todos los integrantes, de mucha apuesta, mucho viaje. Eso sumado a que realmente creo que hicimos lindas canciones, que es lo que te termina enganchando más allá de los problemas que tenga la banda con las personas o con la vida. Lo que trasciende son las canciones, y eso nos empezamos a dar cuenta al tiempo de juntarnos, cuando nos amalgamamos un poco: nos dimos cuenta que había gente que sentía las canciones. Se decía algo, es una sensación increíble.

Uno tampoco está en el papel de profesta ni de pastor de nada; simplemente creo que las letras de La Cruda son letras crudas, de vivencias, con reflexiones y nada más: nadie tiene la fórmula de nada. Cosas que (nos dimos cuenta con el tiempo) son muy comunes para la gente que nos sigue.

Si a todas las canciones no le sumábamos todas las estrategias que tuvimos para poder difundirla, para hacer giras, tocar en Buenos Aires, tratar de ocuparnos del interior también: Buenos Aires es un lugar obligado para el rock; estaría bueno que no fuera tan así.

El show

—¿Qué expectativa puede tener el que quiera ir al show?

—Vamos a tratar de que sea lo más largo posible: no tuvimos mucho tiempo para prepararlo. Tristán vino un mes y una semana, y en ese tiempo se tuvo que dividir para ensayar con su proyecto y con nosotros, aparte de lo que cada uno está súper metido.

La misión de esto es juntarnos para revivir algo entre todos, hacerlo lo más fiel posible. Darle ese regalo a la gente, a todos nuestros seguidores, porque sabemos que no hay muchas oportunidades más, al menos al corto plazo.
Como dice una canción, “aprovechemos el día de hoy”. Capaz que encima en el 2012 se pudre todo: si hay una mínima posibilidad hay que ponerle huevos.

Nos nació tocar algunos temas viejos, de la era de Tristán. Vamos a tocar temas de “Mente en cuero”, que de hechos hay varios que los tocaba Tristán, porque se habían demeado antes de que salga el disco y que él se vaya de la banda.

Tratar de que sea el viejo ritual, la vieja celebración de La Cruda con su gente. Dar un síntoma de vida. Peor es nada, que venga Tristán y no hacer nada.