| Partir no es un certificado de adultez |
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Jorgelina Gonsalves
osea@ellitoral.com
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| Se debe partir de la base de que existen distintos tipos de independencias. Hay que diferenciar los casos de aquellos jóvenes que parten a otra ciudad porque se van a estudiar, de aquellos otros que deciden irse su casa en busca de una independencia por el sólo motivo de querer realizar su hogar. |
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En el caso de estos jóvenes que buscan su independencia, aparece la responsabilidad de aprender a administrar el dinero. No es lo mismo un joven que vive en la casa de sus padres, que uno que vive de manera independiente respecto de ellos. Aparecen nuevas formas de administración económica y nuevas formas de administración de lo afectivo. Esto quiere decir que aquel joven que antes disponía de tiempo para relacionarse con sus amigos, con su pareja, con su familia, hoy por hoy ese tiempo lo distribuye de otra forma, porque tiene un plus que es la responsabilidad de los quehaceres hogareños, o tener que ir al banco, pagar las cuentas; lo que requiere de un tiempo extra que antes administraba para otros fines.
Por lo general, lo que reina en la vida de un joven que se independiza de su hogar es mucha expectativa, ansiedad respecto de las situaciones por vivir, y muchas ilusiones en juego por los deseos puestos en ese proyecto. Entonces, poder desarrollarlo de forma progresiva, en lugar de generar angustia, genera placer. Ahora, frente a la situación de la no realización de los objetivos buscados, de las metas, pueden aparecer, en algunos casos, angustias, desesperación, ansiedad; manifestándose crudamente o bajo las formas de síntomas.
Respecto de lo que se debe tener en cuenta a la hora de independizarse, para que no sea doloroso y que sea placentero, no existe una receta mágica. Existe el mejor modo de realizarlo para cada individuo. Y cada uno sabe, de acuerdo a su historia personal, cuál es el mejor modo. Si es teniendo objetivos a corto o a largo plazo, buscando una casa cerca o lejos de la casa de los padres, etc. La idea es que si se busca la independencia para comenzar una vida adulta, que se busque de la manera más saludable. Esto es, no irse de la casa peleado con los padres. Porque eso es sintomático, es una forma de escapar a una situación no deseada. “Me voy a independizar porque ya no aguanto más a mis padres, porque no los tolero, y me quiero ir de mi casa”, no. La idea es siempre salir del hogar de la mejor manera posible.
En algún punto, independizarse significa comenzar una vida adulta. Una persona puede comenzar una vida adulta viviendo con sus padres. No necesariamente se debe ir de su casa para comenzar a ser un adulto. Ser adulto tiene que ver con asumir responsabilidades y obligaciones propias. No tiene que ver con decir: “Me voy de mi casa y en consecuencia me convierto en un adulto”, porque en muchos casos existen jóvenes que se van de su casa y no por ello pasan a ser adultos. Irse de la casa no implica convertirse en adulto.
Jorgelina Gonsalves (33 años) Lic. en psicología - Psicoanalista jorgonsalves@hotmail.com |
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