| Facilitar la convivencia |
| Un intento por definir la convivencia nos podría llevar a un ámbito que sea confortable, acogedor. Se trata de la posibilidad de compartir cosas con el otro. Así entendido, el ex Colegio Nacional fundó hace varios años el Consejo de Convivencia. |
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El Consejo de Convivencia es un cuerpo colegiado integrado por la vicerectoría del colegio, docentes, estudiantes, padres, gabinete psicopedagógico y si es necesario se convoca a la asesora pedagógica. Allí se analizan las distintas situaciones conflictivas que pueden tener alumnos –principalmente del turno noche- docentes o la comunidad educativa. Su función se despliega ampliamente en el turno nocturno dado que se trata de una realidad distinta: concurren aproximadamente 200 chicos que vienen de múltiples fracasos pedagógicos, con edad avanzada, algunos con conflictos con la ley, con la familia desmembrada, con horarios de trabajo, con hijos; lo cual hace que su realidad sea muy distinta a la mayoría de los chicos de la mañana.
En general el Consejo de convivencia está orientado a la resolución de conflictos institucionales, los que tienen que ver particularmente con personas o grupos. “Cuando se nos presenta un conflicto, primero evaluamos la calidad del mismo y luego intentamos ver de qué manera lo vamos a ir abordando”, destacó Alberto Robledo, vice rector del Colegio Nacional. “El consejo de convivencia está presente cuando, por ejemplo, un alumno tiene una actitud inapropiada en una hora de clase, un recreo ó dentro de un espacio de la escuela”, agregó. “Lo primero que analizamos es cuál es el movimiento de este chico durante el período de clase”.
Para todos, pero comprometidos
La escuela no le cierra la puerta a nadie, pero evidentemente aquellos que vienen de derroteros de otras escuelas por múltiples cuestiones, antes de ingresar a la escuela deben tener un compromiso: “Acá no entrás porque entrás, entrás con un compromiso previo, porque en base a ese compromiso previo, trabajamos desde distintos ámbitos para lograr el éxito pedagógico del chico en la escuela. A veces se logra y a veces no”, explicó Robledo. El compromiso es no sólo del estudiante, sino también de los padres.
Dependiendo de qué tipo de conflicto, si es pedagógico, de conducta, es interpersonal, de grupo, es cómo se organiza el consejo de convivencia para abordar las situaciones. En el caso del trabajo con docentes muchas veces es necesario tener en cuentas otras actitudes, comportamientos y situaciones particulares. “Hemos tenido casos de docentes que llegan a picos de angustia, estrés, depresión. Nuestro trabajo consiste, a veces, en realizar una mirada abarcativa. Es ahí donde comenzamos a notar los inconvenientes. Se conversa y comienza nuestro trabajo de acompañamiento, de seguimiento”.
“Nos plantemos qué mirada le vamos a dar a las distintas situaciones desde el punto de vista de la institución para resolver un conflicto que tiene un docente que hoy se ve agobiado por un montón de cosas”, señaló el directivo, intentando dar cuenta que actualmente hay un corrimiento en el eje de las funciones del docente.
Conocerlo y apropiarse
Los estudiantes de la escuela están en pleno conocimiento de este Consejo, saben, al igual que sus padres, que funciona en la escuela. Conocen el funcionamiento. “Cuando hay un conflicto de conducta con algún compañero o algún docente, un preceptor o un portero, ese chico es llamado -con su padre- al Consejo de Convivencia”. El primer paso que le sigue es un llamado a la reflexión: “Necesitamos interpretar para saber qué es lo que está pasando".
"Tratar de hacer comprender que la conducta fue errada, y ver cómo podemos salir de este pantano, cómo podemos solucionar este inconveniente, es la finalidad. Lo reflexionamos entre todos, aún en las cuestiones más difíciles. Sabemos que no es fácil y que la solución no es sólo la aplicación de una sanción, eso no resuelve muchas veces los conflictos que generan esa situación”, finalizó Robledo.
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