| ¿Cómo se enseña la Guerra de Malvinas? |
| Para un docente no es tarea fácil, en estos tiempos, enseñar el pasado reciente a las generaciones más jóvenes. María Cecilia Moscovich, cuenta a O Sea cómo se transmite una parte importante de nuestra historia a los chicos de secundario. |
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Mi intención, como docente, es que los alumnos en su clase de Historia comprendan por lo menos dos cosas: por un lado, que el proceso de construcción de la democracia en Argentina ha sido conflictivo, la cultura política que caracteriza al país es la falta de tolerancia con el adversario y la pretensión de excluirlo del juego político. Se da una situación que podemos denominar como “debilidad” de la democracia, no sólo por la constante interrupción del orden democrático a través de los golpes de Estado del 30 en adelante, y el rol que las Fuerzas Armadas jugaron como actor político, sino también porque incluso durante los períodos de gobiernos civiles los argentinos hemos tenido dificultades para convivir dentro de las reglas del juego democrático: por poner ejemplos, los largos años de proscripción del peronismo, una cultura política de negación/exclusión del adversario, en vez de una cultura de convivencia pluralista, la canalización de los conflictos por fuera de los canales institucionales de la democracia, la pérdida de legitimidad de los partidos políticos para el común de la gente, entre otras cosas.
Por otro lado me interesa como docente que los chicos distingan y puedan caracterizar los distintos modelos económicos por los que atravesó la Argentina: el modelo Agroexportador (hasta la crisis del °30), el modelo de Industrialización, y el modelo Neoliberal instaurado a partir de 1976, con su consecuencia de desindustrialización, empobrecimiento masivo y concentración de la riqueza. Es importante que sepan, que los modelos económicos no son sólo teoría, sino que sirven para que entendamos cuántos desempleados hay, cuántos excluidos, el precio de las cosas, las condiciones de vida, las posibilidades de desarrollo, etc.
En definitiva, que los chicos comprendan los procesos y estructuras globales que configuraron nuestro presente, adquiriendo de ese modo conceptos y herramientas para analizar y comprender la realidad.
En la materia no siempre se llega a dar la Guerra de Malvinas. Pero cuando se lo ve, se enseña como el episodio final de la dictadura. Es posible entender Malvinas como una efemérides, pero tratar el tema de esta manera conduce a que los alumnos tengan información fragmentada, ideas inconexas, imágenes estáticas y no atribuirle el verdadero significado a dicho acontecimiento.
Entender la Guerra de Malvinas como el episodio final, la trágica aventura final, de la dictadura, que utilizó la guerra como forma de legitimarse a sí misma y de buscar el apoyo popular, manipulando los sentimientos de nacionalismo y la legítima causa de la soberanía sobre las islas, en un momento que la dictadura atraviesa una profunda crisis política y económica.
Pero al perderse la guerra, Malvinas es el acontecimiento que precipita la pérdida de legitimidad y la crisis final de la dictadura.
Lo interesante es que los alumnos puedan reflexionar a partir de: cómo la guerra -no sólo la de Malvinas- es utilizada por los gobiernos para volcar la opinión pública de modo favorable a ellos, y distraer la atención de problemas de política interna.
Seguramente quienes estuvieron en la guerra lo viven desde otro lugar, ellos creyeron en la causa y creyeron que daban su vida por algo que valía la pena. En la escuela no se trabaja de esta manera, no se trabajan términos como “nacionalismo”, “soberanía”, “patriotismo” sino que se intenta enseñar el término “ciudadanía”, para que los alumnos entiendan que no se debe ser indiferente con los demás, que lo importante es la pluralidad, entender cómo funciona la democracia, cuáles son nuestros derechos y deberes, cómo podemos participar en la toma de decisiones, aprender a no ser indiferentes, a ser sensibles a los destinos de los otros, a ejercer con responsabilidad el voto y los reclamos, a informarnos.
No es real que a los alumnos no les interesa aprender, ellos tienen conocimiento de la historia reciente, pero muchas veces sus ideas quedan sueltas y fragmentadas. Por eso la tarea del docente es lograr que los chicos articulen y comprendan esas ideas, que puedan entenderlas en un contexto histórico.
María Cecilia Moscovich 32 años Profesora de Historia |
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