"Ola cm sts, m voy p tu ksa". Los dedos de Valeria se mueven con gran destreza por las teclas de su celular y envía ese críptico mensaje a su mejor amiga, Cecilia. A los pocos segundos, Cecilia lo recibe y con similar destreza responde: "Mjor t veo dps n l ciber". En castellano básico, de acuerdo a las normas vigentes: "Hola, como estás, me voy para tu casa", "Mejor te veo después en el cyber".
La agilidad parece ser la premisa, es decir, enviar la mayor cantidad de información que sea posible, con la menor cantidad de letras. Y es una práctica que cada vez aparece con mayor frecuencia en las comunicaciones, sobre todo las vinculadas a los mensajes de texto -más conocidos con el nombre de "mensajitos"- de los teléfonos celulares.
Y estas formas de comunicación, que con tanta frecuencia utilizamos a diario los jóvenes, dan pie a algunas preguntas que pueden parecer obvias, pero son muy interesantes por sus implicancias: ¿Puede este fenómeno influir en los otros niveles de escritura de los jóvenes? ¿O es sólo un tema aislado, presente únicamente en estas prácticas concretas?.
Una parte importante de este aspecto, se explica en el enorme crecimiento que se produjo en los últimos años en la venta de teléfonos celulares, lo que permite que un 80 por ciento de los adolescentes tengan acceso a los mismos. Y los mensajes de texto se presentan como una posibilidad de comunicación fácil, barata y rápida. La otra parte de la respuesta, las dejamos en manos de los propios protagonistas. |