| La Escuela Especial Particular Incorporada N° 1429 “Dra. Sara Faisal” es un claro ejemplo. Su objetivo es el de programar racional y sistemáticamente el proceso de aprendizaje laboral de los alumnos adolescentes, con el fin de lograr el más alto nivel de capacitación posible para que el joven, llegado a la plenitud de su desarrollo, posea instrumentos reales y competitivos para su integración en el mundo del trabajo.
Allí asisten diariamente cientos de estudiantes. Entre ellos Mariano un pícaro adolescente de 15 años, ameno para la charla y la buena compañía. – “Lo que más me divierte de la escuela es que jugamos con mis amigos a la pelota, tenemos clases de cocina y carpintería donde hacemos bancos y sillas de madera y después los pintamos con barniz”.
En la conversación también participa Florencia que cuenta “A mí lo que menos me gusta de la escuela es trabajar – Mariano interrumpe diciendo que a él sí le gusta trabajar. Y lo más feo es levantarse temprano- “hay que levantarse a las ocho de la mañana y en verano hace mucho calor, es mejor quedarse en la pileta”.
Julieta tiene 16 años, y antes de hablar escucha y luego cuenta que a ella trabajar definitivamente no le gusta, pero los tres, coinciden en que “Acá somos todos amigos, nos llevamos bien entre los chicos y las chicas. En los recreos nos juntamos en el patio a hablar, miramos los pibes que pasan por la calle y tenemos amigos que son de la escuela de la otra cuadra”.
Magdalena Domínguez de Corestein, directora de la Escuela Especial para Formación Laboral N° 2111 Estela G. de Ferreyra, sita en Castelli 1145, cuenta que a la institución concurren 115 alumnos que oscilan entre los 14 y 22 años de edad. “Formación laboral no se limita a preparar al alumno para el campo laboral competitivo, sino que es más amplia. Es una formación integral, donde ocupa un lugar preponderante la formación de la buena persona y los valores. Es todo un trabajo escolar anual. Mes a mes se trabaja un valor con la comunidad, con la familia y cada docente se encarga de desarrollar un valor: compromiso, amistad, cooperación” señala. Allí llegan alumnos con discapacidad mental, que cursaron la EGB especial, aunque no todos. “Una vez que los alumnos cursan las especialidades, y no necesariamente esperando el egreso, ingresan a pasantías laborales, que son experiencias en puestos reales de trabajo, tanto en el campo competitivo como en el campo protegido” señala la docente. “Yo sé hacer tapices, caminos de mesa y se pintar. - cuenta Elina de 17 años- Todo me sale bien y algunas cosas las llevo a mi casa y las vendo en el barrio” Con siete años concurriendo a la escuela manifiesta “A los chicos que no se animan a venir acá les diría que vengan porque este es un lugar maravilloso, van a aprender mucho más; todos nos ayudan para que nos sintamos en grupo como en casa. Lo más importante es sentir que no estás solo, que no te dan la espalda. Mi sueño es que todos los chicos puedan ser alguien en la vida, que no estén en la calle los chicos, que estén estudiando o que estén jugando”…
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