| Desde niños, al poco tiempo de poder mantenerse solos en el piso y tener fuerza en los brazos para sostener las riendas, Gonzalo Estrada e Ignacio Crespo ya estaban arriba de un caballo. Nacieron en el campo y hoy con 19 y 18 años respectivamente se dedican a la crianza y entrenamiento de caballos de polo que también juegan; la práctica del deporte fue una herencia familiar.
El momento de tomar la decisión de quedarse a vivir en el campo y trabajar, en el caso de Gonzalo —o Lalo, como lo conocen todos— llegó antes de terminar el colegio secundario ya que le surgió la posibilidad de irse a trabajar con caballos a Alemania. Así que después de pensarlo mucho partió a buscar experiencia, paisajes y amigos. Pero Argentina es su lugar y a los seis meses regresó.
Ignacio terminó el colegio y las opciones eran la facultad o trabajar; la respuesta no demoró en llegar y era obvia. Los caballos son su pasión y los dos gozan de una sensibilidad especial para tratarlos, comunicarse y convivir con esos animales tan nobles.
Jugarse y decidir vivir de lo que realmente se disfruta hacer no es sencillo, pero siempre vale la pena.
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