| Cuántas veces nos descubrimos imaginando llevar a cabo una idea productiva. Desde quien sueña con desarrollar un oficio hasta aquellos que persiguen la concreción de lo que en un futuro puede llegar a transformarse en una gran empresa. Emprender requiere de mucho trabajo, constancia, voluntad, pero sobre todas las cosas la convicción de que más a allá de que el mundo de hoy no ofrece las mejores posibilidades, hay un nicho que puede ser explorado por una idea que empieza a desarrollarse.
El último informe sobre desocupación realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), arrojó que la ciudad de Santa Fe es una de las más afectadas por este problema. Se trata de una realidad dura y compleja.
Una posibilidad ante esa realidad es la apuesta que algunos realizan aún en épocas de crisis: son los emprendedores. O sea conversó con algunos de quienes lograron hacer de una idea productiva su fuente de ingreso.
En el mundo de los emprendedores las actividades son variadas. Se puede encontrar desde comercialización de miel, pasando por la fabricación de suplementos dietarios para deportistas, hasta tours virtuales por la ciudad. Todo vale. Cualquier idea puede ser viable. Eso sí, hay una exigencia: no desistir.
Iñaqui Apezteguía -que trabaja en el CETRI (Centro para la Transferencia de la Invstigación de la UNL)- es la conexión con el programa de jóvenes emprendedores de la universidad, una de las herramientas que se desarrollan en la ciudad para asesorar a quienes tienen una idea. Él reconoce que el mayor inconveniente de los incipientes emprendedores es: “Cuando empiezan a encontrar algún tipo de trabas, se caen, porque no saben las herramientas disponibles. Al primer rechazo desisten. Hay que tener cierta actitud para emprender”.
La clave en el mundo del emprendedorismo es tener actitud, como lo expresan Inés y Gabriel, dos jóvenes que empezaron hace un tiempo con la comercialización de miel y actualmente participan en distintas ferias y paseos de la ciudad, donde tienen clientes fijos. E incluso ya tienen ganas de exportar su producción. “No fue fácil, no es fácil. Hoy tenemos muchas alternativas de producción, pero desde el principio no parábamos de quemar miel”, dice uno de ellos con orgullo. Un día por falta de oportunidades se fueron a vivir a Comodoro Rivadavia y al no encontrar allá lo que buscaban se volvieron a Santa Fe y comenzaron con lo de la miel.
Otros emprendedores buscan la moneda usando diferentes estrategias. Es el caso de Lucas, Agustín y Martín: tres estudiantes de Ingeniería Industrial y Sistemas de la UTN que importaron una idea desde Estados Unidos y la adaptaron al mercado local. Así nació “Virtual Tours 360º”, una página web (www.vitrualtours.com.ar) pensada para hacer el recorrido virtual por el interior de una casa a través de fotografías. Los chicos reconocen que la importación de la idea no facilitó las cosas: “Comenzamos a estudiar la forma de implementarlo en la Argentina y no fue sencillo, porque era necesario dedicar mucho tiempo a la investigación y el desarrollo en informática y fotografía digital”, cuentan haciendo memoria sobre sus comienzos.
Tanto para unos como para otros, las cosas no fueron fáciles en el arranque, pero la convicción y la necesidad de continuar el proyecto los ayudó a no rendirse. Así lo remarca Inés: “Es mucho el esfuerzo, pero todo vale la pena cuando alguien se acerca y te felicita por lo que hacés. Para nosotros esa es la recompensa. O que te digan que el domingo pasado te buscaron, eso es lo mejor y lo que te da ganas de seguir”. |