| Son 22 chicos de entre 13 y 28 años que todos los sábados se reúnen en el instituto La Dance para bailar. Con gastadas varias y dispersión total, sentados en el piso del estudio, empiezan a hablar todos juntos.
Gonzo y Leo, los dos más “viejos” del plantel, se tiran la pelota para ver quién es vitalicio.
Resulta ser Leo uno de los reincidentes: baila desde el 2001, año en que lo vio a Tío Juani, -Juani Santopietro, el JIS del nombre- como llaman al instructor, bailando en la gala de fin año de la academia de Marta Bertone, y se animó.
Él es quien define a este grupo de amigos -ninguno lo llama “equipo”- como a una gran familia. En esto coinciden todos los miembros actuales del Staff. El ambiente y la vibra que generan en los ensayos, sobre y detrás del escenario, es diferente. Ellos son diferentes.
Todas las voces se suman para converger en esta afirmación: “somos distintos, el grupo es distinto”.
¿Qué es lo que los distingue?
Visto desde afuera, hacen hip hop coreográfico de competición, son campeones regionales, nacionales e interamericanos. En sus coreos usan la edición de música, las locuciones en off, el zapateo, mucha teatralidad y principalmente el humor como recursos para divertirse, pasar un buen rato y, así como al descuido, pisar podios.
Visto desde adentro: “Eso es lo que nos distingue, la calidad humana del grupo. Pasa que entrenamos y competimos para divertirnos. Y no hay competencia entre nosotros”, dice Leo (21 años).
Julián (18) acota “el sábado es el punto de quiebre. Vos venís de toda la semana trabajando, estudiando y a full, pero venís igual, porque acá cargás pilas”.
Andrea (22) cuenta “yo pasé por varias academias, y lo que encuentro acá, en como disfruto el tiempo, ya sea bailando o no, porque en los descansos charlamos, practicamos o estamos tirados un rato sin hacer nada, pero juntos. Quien siente pasión por bailar, llega solo”.
Maxi (22): “Yo venía de otra academia, y llegué con un montón de prejuicios. Vine a exhibirme, a mostrar que era el mejor. Y cuando llegué, vi que acá no hay nada de eso, este grupo no es así”. Leo interrumpe: “si fuera así, no vendríamos más”.
Pauki (20) agrega “la presión no existe acá. Pero nadie quiere sobresalir solo. Si un paso no te sale, los demás te ayudan a practicar lo que nos perdimos o no nos sale. En otras academias, nadie te ayuda”.
Julián completa: “no importa si cargás con el cansancio de toda la semana. A mí hoy me chocaron en la bici, ¡y vine igual!”.
La entrevista genera un feedback entre ellos: le dicen a Juani, el instructor “tu forma de tratarnos, tu filosofía de cómo encarar esto muestra que tenés razón. Sin maltratos, sin presiones y exigencias imposibles, siempre somos campeones”.
“Eso se nota, llegamos a las competencias con una energía tremenda”, señala Julián.
Rocío (20) recuerda emocionada “antes de salir, cuando hacemos el círculo de manos y gritamos el nombre del grupo, todos nos quedan mirando. Y el primer aplauso, después de los nervios, es increíble. Querés llorar, reírte, tenés calor, todo junto”. Leo agrega “son como 9 sensaciones mezcladas, una montaña rusa”.
Todos somos iguales
Los chicos reiteran el hecho de sentirse libres de presiones y muy motivados. Eso hace que cada uno elija volver todos los años y venir cada sábado sin falta. O sea preguntó a qué se debe esta elección: “principalmente, el grupo marca tendencia con todos los recursos que usamos para hacer más atractivas y originales las coreos”, dice Juani. “Fuimos los primeros en usar locuciones en off, la edición de varios temas y efectos de sonido con nuestro propio sello, ya que en general no usamos música comercial o que esté de moda. Incorporamos artes marciales y hasta espadas -una coreo multipremiada del 2006 incluye esgrima con katanas, espadas japonesas-. Y finalmente, el uso de las técnicas teatrales y el humor, para divertirnos nosotros y divertir al público”.
Además, es un grupo donde todos son elite. ¿Qué significa esto? “Muchos profesores arman equipo para las competencias, esto quiere decir que no todos los chicos que van a bailar y entrenan tienen oportunidad de llegar a las competencias. Los profes hacen una selección de los que a su criterio, bailan mejor o tienen mejor imagen. Esto es algo que marca y discrimina más a las chicas, porque como los varones son pocos, los hacen bailar igual. En el Staff, todos somos iguales. Si venís y sabés la coreo, tenés tu lugar en el escenario asegurado. Y con respecto a la imagen, si yo bailo con esta panza, cualquiera que tenga ganas puede bailar”, decreta el profe con una enorme sonrisa.
“Los pasos y la perfección con que los chicos ejecutan las coreos, creo que se debe a que realmente aman bailar. Y eso es lo que los hace brillar. Yo soy un mero reflejo de lo brillante que es la luz que cada uno de ellos desprende en el escenario”, termina Juani.
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