El fenómeno de las redes sociales, producto de la inserción de la tecnología a la vida cotidiana, trasciende los límites razonables. El Fotolog, el Facebook, Hi 5, My Space, son algunas de las páginas soporte de esta nueva forma de establecer relaciones.
Galería de fotos taringuera Taringa! rompe el esquema. No viene de Estados Unidos, es “made in” Argentina, no sirve para subir fotitos solamente, no hay choluleo ni FFs. Es una comunidad virtual, y como tal, todos los usuarios tienen la posibilidad de compartir entre ellos los contenidos que les parecen interesantes a cada uno generando un clima de camaradería que traspasa el mundo virtual y se atreve al contacto “cara a cara”.
Pablo Quintana, Jairo Mio, Fabricio Alarcón y Sebastián Farias son cuatro de los integrantes de esta comunidad que ya supera los dos millones de suscriptos y se acercaron hasta O sea para contar qué significa para ellos ser taringueros y por qué eligieron ser parte de esta comunidad y no de otra.
Qué es Taringa! En el “Prólogo para abuelas” del libro taringuero que salió hace unos meses, definen el sitio como “una comunidad de Internet... una página a la que diariamente acuden miles de personas para publicar cosas, para ver cosas que publicaron otros y para comentar... compartir es el verbo que mejor define a lo que sucede en Taringa!”.
En palabras de los entrevistados: “Taringa! es una red social, donde los usuarios suben links de diferentes contenidos, pueden ser información en general, una película, un video, música, juegos, etc. Taringa no es ilegal porque no aloja contenidos propios, o sea, no está protegida por copy right”. En otras palabras, “no aloja contenido, solamente muestra el link del material”.
A pesar de haber varias páginas donde se pueden hacer intercambios parecidos, ellos eligieron Taringa! “nosotros no esperamos conocer gente y eso es por ahí lo que la gente busca de una red social, conocer gente, pasar de lo virtual a lo físico en algún momento, agregar gente, hablar, etc.”. Y aclaran que “el Fotolog solamente es para mostrar la foto del día, mostrar la foto del perro, del gato y ya está, no compartir nada más que tu cara. Esto -Taringa!- une por la gran variedad de contenidos que hay en el sitio”.
El espíritu del taringuero se renueva día a día, amén de los nuevos contenidos que se encuentran en la página, obviamente depositados por otro usuario.“Un taringuero es un usuario de Taringa!, esta definición es muy básica, pero es eso. Es la sensación de cada día prender la computadora y entrar a ver qué contenidos nuevos hay disponibles, qué te puede interesar, seguir tus post a ver si alguien los comentó o si alguien necesita ayuda”.
Las juntadas Pablo, Jairo, Fabricio y Sebastián son integrantes de la comunidad taringuera y protagonistas de, según ellos, “las mejores reuniones del país”. Algunos de la vecina ciudad de Paraná, otros de acá, empezaron a organizar los encuentros desde el 2006, para conocer a aquellos con los que comparten sus gustos a través del sitio.
Pablo nos cuenta que “a partir del 2006/07 se empezaron a hacer juntadas a nivel nacional. Acá en Santa Fe y en Entre Ríos, no se hacía nada. A través del buscador de la pagina busqué los mail de gente de ambas ciudades y le mandé mails para ver qué les parecía organizar una comida. La primera vez que la hicimos éramos apenas ocho”.
A modo de chicana hacia otras organizaciones e inflando el pecho ante sus exitosos encuentros nos relata en qué consiste una convocación taringuera del litoral: “En el común de la juntada, se come algo. En otros lugares por ahí no les da el cuero para hacerse un asado, nosotros marcamos la diferencia porque organizamos un asado con partido de fútbol y barril. En otro lado se encuentran en un bar, piden una pizza, toman una cerveza y eso es todo. Nosotros buscamos un lugar donde se puede jugar a la pelota, donde se pueda cocinar y pasar toda la jornada entera, no un rato nomás”.
Cuando las cosas se ponen interesantes, no escatiman tiempo: “Una vez hicimos una de más de 24 horas, nos quedamos a dormir en un camping y la terminamos al día siguiente. Pero siempre le intentamos poner un poco más de onda, llamarnos y coordinar con la gente de Paraná, fijarnos quiénes son los nuevos, los conocidos, etc.”.
Casi sin pasar por la puerta por ‘el agrande”, rematan la historia asumiendo que “implica más que cuatro locos en un bar, pero bueno, por eso salen mejor y dentro de la página los propios dueños dicen que las mejores juntadas son las de acá, las que le ponen más onda”.