| Muchas zonas del país tienen colonias de descendientes europeos y en ellas se pueden conocer usos y costumbres de hace siglos que hasta hoy se mantienen casi intactas. Santa Fe tiene la característica de mezclar en una misma ciudad raíces totalmente distintas y fusionarlas en un argentino 100 % que tiene un poco de todo. Cada uno siente el llamado interior que lo acerca hacia unos u otros y que no tiene explicación.
Pero estan también quienes sienten marcada a fuego la misión, el legado, la necesidad de mantener viva esa raíz. Porque muchos ya son hijos de quienes escuchaban a sus abuelos hablar con acento raro y escuchan historias desde chiquitos.
María Eugenia Simón Raigada es un ejemplo de los multiculturales en los que a pesar de la mixtura tira uno más que otro. “Tengo descendencia de todos lados, española, suizo, francesa, pero la más cercana y fuerte es la descendencia española, de mi abuelo puntualmente. Él falleció joven, mi mamá no lo conoció pero entre sus hijos siempre se mantuvo la idea de conocer las tierras de sus padres, o las familias que habían quedado en España. Siempre se mantuvo muy viva esa cuestión de transmitir, mi mamá participaba de bailes típicos y soñó con comunicarse con la familia de España, y un 12 de octubre llegó ese momento. Esas ganas de continuar con las tradiciones llegaron a mí, por eso decidí integrarme a la comunidad Castellana. Actualmente somos 30 jóvenes, pero los descendientes en total son aprox. 400 personas”
Para Alejandra Sáez Durán fue un proceso inverso, ella movió a su familia a recuperar las raíces. “Yo también tengo descendencia italiana, pero depende de lo más fuerte que tenga la familia, es eso lo que te lleva a querer formar parte de una comunidad, porque allí encontrás chicos iguales que vos, sus familias mantienen las mismas costumbres, las mismas comidas, reproducen palabras muy autóctonas del mallorquín, entonces te vas identificando con otros jóvenes y el grupo se une y es lo que te impulsa a realizar actividades para mantener tu cultura. En mi familia soy la primera en formar parte de una Comunidad Balear, la promotora de, es decir, que las tradiciones se mantenían pero principalmente seno familiar”.
El gancho de las artes
Lo que intentamos es mantener vivas las raíces” dice Arelys Stachuza que es descendiente de polacos. “Con el ballet tenemos salidas y presentaciones pero además son parte de otras actividades. Hacemos artesanías para presentar en la Fiesta de las Colectividades que son parte de la tradición polaca; los típicos son los Wycinanki que son figuras de papel recortadas y Pisanka que se trata del trabajo artesanal de huevos pintados a mano”.
MARIO LOPEZ (h) tiene raíces africanas y mamó de chiquito el gusto de su madre por los tambores y el bichito por sus orígenes le picó a través de la música. “Me acuerdo de chiquito que la veía a mi mamá y escuchaba esa música, empecé como jugando y de a poco fui logrando ritmo pero con mucho de autodidacta. Después llegué a hacer un viaje al Uruguay donde tomé clases de candombe que es lo que más me gusta tocar”.
Pero no todo es música y bailes, la difusión de la literatura es otro de los desafíos que convocan a estos inquietos espíritus. Arelys remarca que Polonia ha dado grandes Premios Nobeles de Literatura y escritorios reconocidos. Recuerda que una de las actividades que organiza junto a otros descendientes polacos son los Cafés Literarios que se organizan en Dom Polski. “Hay un grupo de jóvenes que trabajan para organizar estos cafés. Invitar artistas, presentarlos, es parte de una tarea que se realiza en nuestra entidad”.
Sin darnos cuenta en nuestro habla incorporamos muchas palabras y expresiones venidas en barco, mantenemos sin saberlo costumbres que se originan en otros países y degustamos comidas típicas, algunas “argentinizadas” que tiempo atrás se aprendían de los abuelos. Hoy, mientras algunos buscan su futuro en la tierra de sus bisabuelos, mientras otros miran esas tierras con ansias, hay un grupo más numeroso de lo que imaginás dándole vida cada día a esas costumbres para mantener viva la herencia y la historia.
Si este informe hizo que te picara el bichito de tu origen, preguntale a tus viejos o a tus abuelos y empezá hoy a buscar la explicación al por qué se te eriza la piel al escuchar una polca, una zarzuela, una tarantela o al comerte un buen sándwich hecho con una “baguette”. |