Manos que logran el arte de combinar sonidos
Alejandro Llamosas (28) es un rosarino apasionado desde pequeño por la lutiería. En sus palabras expresa la plenitud que le deja este oficio: “La satisfacción que te da saber que con un pedazo de madera, que alguna vez tuvo vida, logras construir algo tan preciado como un instrumento, para que esa madera vuelva a vivir, es única. El cruce de sensaciones que sentís cuando tocas ese instrumento, y le sacas sonido, es maravilloso”.
 
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Antes de la música, los lutieres
¿Cómo fueron tus inicios en lutiería?

Si me pongo a hablar de mis inicios, tendría que remontarme a mi muy temprana edad. Siempre de chico, me gustaban mucho las maderas. Si bien, mi padre es contador, solía hacer cosas en madera, y fue quien me enseño mucho del tema. Luego en los talleres de la primaria, le pude sacar mucho provecho al profesor de carpintería, dado que ya venía con cierta base.

Años más tarde, y muy abocado a la música, experimenté fusionar ambas cosas.
Comencé a probar, fabricando, o intentando fabricar, partes de guitarras. La gente de mi entorno, que también estaba ligada a la música, solía traerme sus instrumentos para que yo probara de repararlos.

Con el tiempo, me fui perfeccionando cada vez más, pero sin ayuda. Empecé una búsqueda, donde mi fin era encontrar a alguien quien me enseñara el oficio a la perfección.

Aprendí que era un oficio muy celoso. No era fácil encontrar a quien buscaba. Me enteré de la existencia de la Facultad de lutiería, en Tucumán, pero por varios motivos, era para mí una posibilidad muy lejana.

Finalmente, un día, conocí a un lutier. Se llevaba a cabo el encuentro anual de artesanos en Rosario, donde venían artesanos de todos los puntos del país. Esta feria, tenía un sector que solían llamar “Maestros Artesanos”, donde, si bien la lutiería no es artesanal, estaba en una parte del mismo. Allí fue que conocí a un Maestro lutier, recibido en el I.P.I.A.L.L.A. Stradivari en Cremona.

Charlando, y contándole mi situación, se ofreció a darme clases. Como él es de Olivos, provincia de Buenos Aires, tuve que viajar todos los meses. Paraba unos días en la casa de mi primo, que por suerte vive en Capital, y tomaba las clases. Esto lo hice durante muchos años.

¿Es un oficio para vos, es decir se puede vivir de lutier?

Sí, por supuesto que se puede vivir de lutier. La lutiería es tal vez un oficio, pero que está más ligado al arte.

Cuando conocí a mi maestro, él me dijo algo que, creo, respondería bien esta pregunta: “La lutiería es cara aprenderla, son caros los materiales, y son caras las herramientas; pero después, da sus frutos”.

No nos quedemos solo con la parte económica de la frase, léanla nuevamente. El esfuerzo de conseguir los materiales, las herramientas, conseguir un maestro, es muy grande, pero la satisfacción que te da saber que con un pedazo de madera, que alguna vez tuvo vida, lográs construir algo tan preciado como un instrumento, para que esa madera vuelva a vivir, es única. El cruce de sensaciones que sentís cuando tocás ese instrumento, y le sacás sonido, es maravilloso. No hay fruto más preciado que ese.

Teniendo en cuenta que muchos jóvenes no conocen este tipo de arte, ¿qué te atrapó de ser lutier?

Si bien, siempre tuve la mirada muy cerca de este arte, puedo decir que me atrapó realmente cuando comencé a conocer de verdad lo que es ser un lutier. Un instrumento, no es solo un generador de sonido. Nosotros construimos algo que será parte de alguien siempre. Cuando te encargan un instrumento, vas construyéndolo, y el músico, va siguiendo esa construcción. El músico genera un vínculo con su instrumento, antes de que éste, esté finalmente terminado. Sentir, escuchar cada pedazo de madera. Todo esto es lo que me atrapa de la lutiería.

¿Qué construís?

Construyo instrumentos de cuerda. Tanto de cuerda rasgada, como ser guitarras criollas, eléctricas, bajos, cuatros, como también, de cuerda frotada, violín y viola. Que sinceramente, para estos últimos, si bien ya he construido, aun me sigo perfeccionando. Son muy apasionantes, y muy complejos en todos los sentidos. Llevan realmente muchos años sacar un violín o una viola con todas las letras.

¿Tenés taller propio?

Tengo un taller, el cual he acondicionado a mi gusto. Me gusta que el lugar de trabajo sea agradable, y no sólo para mí, sino también para el músico que trae su instrumento.

¿Cuáles son tus proyectos a futuro con la lutiería?

Tengo muchos proyectos, como ser: enseñar, abrir un instituto, fomentar la lutiería por sobre todas las cosas, y que sea accesible a cualquiera que la quiera aprender.

Tengo varias ideas, que se irán concretando y modificando a la vez con el tiempo.
Lo único que tengo claro es que quiero seguir reparando y sobre todo construyendo instrumentos por el resto de mi vida.


Contacto:
Alejandro Llamosas
llamosasluthier@gmail.com
28 años
Rosario, Santa Fe
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