Entre los Informes Centrales que realizó durante este 2010 O sea aparece uno que al equipo le pareció de un enfoque original y disfrutó mucho abordarlo.
“Los hijos de Malvinas” fue publicado para el 2 de Abril y pretendió mostrar “la otra guerra”, la que les tocó vivir a los hijos de los ex combatientes de la Guerra de Malvinas.
Para ello, O sea se contactó con algunos de los hijos de los ex combatientes de Santa Fe, los reunió y conversó con ellos.
El lugar de encuentro fue el Centro de Ex Soldados Combatientes de Malvinas Santa Fe, ubicado en Pedro Vittori 4282 de la capital provincial. Hasta allí llegaron cinco hijos de Malvinas: los hermanos Yesica (19), Facundo (10) y Víctor (14) Taborda, hijos del ex soldado Ignacio Taborda; Leonel Carrasco (15), hijo del ex soldado Mario Carrasco; y Héctor Ríos (h), que lleva el mismo nombre que su padre y concurrió con su bebé en brazos.
¿Por qué creen que a los chicos no les atrae saber sobre Malvinas?
Víctor. Porque para mí ellos no guardan respeto y no le dan la importancia de lo que fue Malvinas.
Leonel. En realidad, no saben lo que sucedió, y todo lo que significa para nosotros y para los ex combatientes.
¿Ellos lo ven como la historia que conocen a través de los libros y ustedes la viven?
Héctor. Tal cual. Para ellos es como agarrar un libro de historia que al chico le molesta tener que estudiar para la escuela. Se perdieron muchos valores patrióticos, de todos los ámbitos, de Malvinas y de otros temas.
¿Cómo reaccionan sus amigos y compañeros cuando les piden un trabajo sobre Malvinas y ustedes cuentan que sus padres estuvieron en la guerra?
Héctor. Cuando yo iba a la escuela eso llamaba poderosamente la atención, pero en el momento nomás, nada más que eso.
Leonel. A algún que otro chico le interesa que le cuentes, por pura curiosidad. En varias oportunidades ha ido mi padre a dar charlas explicativas en los actos escolares en conmemoración al 2 de Abril y los chicos no estaban muy interesados, sino que eran los profesores quienes demostraban interés sobre el tema.
¿Cómo ven la causa por Malvinas de aquí al futuro?
(Un silencio nunca antes vivido durante la charla congela el momento por un instante que pareció como el paso lento de un témpano. Algunas miradas hacia el suelo).
¿Qué significa este silencio?
Leonel. En este momento los ex combatientes llevan adelante reclamos a nivel nacional. Entre ellos, están pidiendo el resarcimiento histórico desde el año 1982. Me parece que es justo que se los otorgue, pero el gobierno lo rechaza permanentemente y ni siquiera lo analiza.
A jugar
Otro Info “distinto” fue el que se armó con los jóvenes que se dedican a los videojuegos. Lo titulamos
“Desarrolladores de videogames se juegan la vida desde Santa Fe”. De la charla con estos “genios” que trabajan y se divierten para que luego otros se diviertan ante la pantalla se desprende la buena onda y las pilas por crear algo novedoso, en un campo que no termina nunca de transformarse y crecer.
Estos jóvenes desarrollan los videogames desde nuestra ciudad y se proyectan hacia el exterior. Varios de ellos cuentan cuentan cómo es tomarse el trabajo como un juego y un juego como trabajo.
Leonardo Javier Karchesky
32 años
ingeniero en sistemas (UTN), dibujante y animador. Buhaje.
¿Cómo te decidiste por el diseño de videogames?
—Desde chico me gustaron mucho, me regalaron una Commodore 64 a los siete años y desde entonces empecé a jugar, y ya que esa era una computadora (y no sólo una consola de videojuegos), a programar.
¿Hay espacios en Santa Fe para difundir o generar este tipo de laburos o se labura más pensando en el exterior?
—Siempre se piensa en el exterior por diversas razones, desde las puramente comerciales (trabajar “en pesos” y cobrar “en dólares”) hasta nuestra idiosincrasia, en este caso para mal. La piratería de software en el país, y particularmente en el caso de videojuegos, hace que nadie se haga ilusiones de poder crear algo enfocado a nuestro mercado y subsistir en base a ello. Por suerte esto no impide que vengan apareciendo espacios de difusión. La Municipalidad, por ejemplo, viene trabajando junto a Codevisa para transformar a la ciudad en un polo de desarrollo de videojuegos, con la intención de exportar talento y creatividad, que son cosas que abundan por aquí.
¿Qué fue lo que te resultó más difícil?
—Reconciliar lo que uno desea hacer con lo que la realidad permite. Todos tenemos ganas de hacer cosas fantásticas, pero a fin de mes hay que pagar las cuentas. Eso siempre complica las cosas. Sobre todo a medida que los proyectos se vuelven más complejos y ambiciosos.
Aura Estudio
Formados desde hace dos años en el seno de Codevisa, los integrantes de Aura Estudios www.auraestudios.com.ar son: Ariel Marioni, diseño gráfico; Seba Rojas Fredini, ingeniero en sistemas; Andrés Wolkovicz, ingeniero en sistemas; Ariel Echarren, músico; Esteban Córdoba, técnico informático y Emanuel Rojas Fredini, ingeniero informático.
-¿Cómo encaran el proceso creativo de un videojuego? ¿Cómo surge la idea?
-Es bastante caótico, responden, pero también depende de lo que busquemos hacer. Aportamos las ideas y planteamos los objetivos. Estamos limitados por el tiempo, en algún momento las ideas tienen que ordenarse, porque no podemos estar eternamente creando y desarrollando contenidos.
-¿Cuál es la parte más difícil?
Esteban: Lo más complejo del nivel de desarrollo es cuando ya está todo hecho, todo programado y probarlo: ahí te das cuenta si el personaje se traba, o es más grande que el escenario, o ¡peor! Que la idea que plasmaste para el juego no sirve, directamente.
Andrés: Te das cuenta, en el pase del papel al teclado. En ese momento te das cuenta que lo que en el papel parecía que funcionaba seguro...
Ariel Echarren: ¡O en la mente!
Andrés: ... o en la mente parecía ser una buena idea, no sirve.
Y más, y más, y más...
Se fue 2010. Atrás quedaron los informes del año. Así pasaron:
Avanzada femenina, cuando ellas juegan los deportes de ellos En honor a los bisabuelos ¿Quién fue San Valentín? Encontraron una puerta abierta Colores para decir cosas Antes de la música, los lutiers ¡Andate al río! Sida: lo importante es saber