Payamédicos en Santa Fe: ¡¡¡La risa es algo serio!!!
Un grupo de voluntarios de todas las edades, profesionales y no, han decidido sacar a jugar su niño interior, volcándose a una actividad de servicio. Los Payamédicos se forman en nuestra ciudad para, dentro de muy poco tiempo, irrumpir con una explosión de alegría en los ámbitos hospitalarios, llevando el alivio que el cariño y la risa brindan a quienes padecen enfermedades.
 
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La risa es salud y la salud es algo serio, pero para estos voluntarios y artífices de arrancar sonrisas y carcajadas la elipsis de la frase queda en el título: para ellos la risa es algo serio.

El grupo está coordinado y supervisado por médicos y psicólogos con amplia experiencia en niños y adultos internados por diversas patologías orgánicas. Su objetivo en común es llevar algo de alivio a los pacientitos y pacientes que padecen diferentes enfermedades y se encuentran en períodos de internación muy largos o recurrentes. De esta manera se complementa el tratamiento médico indicado por los doctores, basándose en que la risa produce una sensación de bienestar que ayuda a que el paciente a nivel psicológico, emotivo y físico recepcione mejor el tratamiento. Payamédicos es una Asociación Civil sin fines de lucro cuya misión es contribuir a la salud emocional del paciente hospitalizado. Para tal fin utilizan recursos psicológicos y artísticos relacionados con juegos, música, teatro, técnica de clown, magia y el arte humorístico en general.

Natalia Clebot, Mailén Acosta, Mariana Vergara y Tamara Krumm están iniciandose en este camino, en noviembre recibirán sus narices rojas y conversaron con O sea sobre por qué quieren ser Payamédicos y cómo llevan la experiencia de formarse como tales.

La vocación de servicio
“Estudiaba medicina y dejé hace dos meses pero como siempre me gustó esto de estar en un hospital y ayudar y hacer que la gente se sienta un poquito mejor”, cuenta Mailén (22 años).

Natalia (22 años) explica: “Trabajamos con el paciente, pero trabajamos mucho además con la familia, los alentamos mucho a ellos y los acompañamos a ellos también y no sólo al paciente”.

Tamara (20 años, estudiante de Terapia Ocupacional) por su parte, asegura que su interés por Payamédicos pasa “por que es una cuestión personal de dar cariño a personas que puedan estar faltas de eso, que se sientan un poco mejor y no piensen tanto en lo que les está pasando”.

Mariana Vergara (33 años) estudia para ser un payamédico en Santa Fe. Además, es estudiante de Consultoría Psicológica. Por eso lo vive como una opción laboral. Y muestra muchas ganas de comenzar a asistir a los pacientes en los hospitales de la ciudad, sostiene que hay que tener ganas de de hacer algo por uno y por el otro.

—¿Hay que estar preparado de alguna forma en particular para asistir a un enfermo?

Mariana: —No hace falta ser médico, pero sí tener la intención de asistir en lugares hospitalarios. En lo que se hace hincapié es en la técnica de clown, que es la forma en que se aborda.

Natalia: —Yo ya tengo una ilusión bárbara y quiero tener mi traje, mi nariz y ya estar adentro del hospital con los chicos porque es realmente lo que me gusta. Ya tengo muchas ganas de estar en contacto con la gente y poder ayudarlos.

Mailén: —La idea del payamédico es poder aliviar ese dolor porque en el hospital todo puede ser tristeza, silencio y nosotros vamos con colores y alegría para que se olviden un rato de la realidad y vayan a una fantasía que los saque de esa situación que están pasando. La experiencia de la formación es genial, por ahí nos cuesta un poco al principio poder meternos en esto, pero una vez que empezamos a hacer los ejercicios vamos tomando confianza en nosotros mismos y podemos empezar a jugar y sacar el niño que todos llevamos dentro.

—¿Cómo se capacitan para ser payamédicos?

Mariana: —Aprendemos técnica de clown y algunas clases teóricas con una psicóloga. También tomamos clases con un médico que nos enseña todas las técnicas para cuidarnos en el momento de intervenir. Y después hacemos intervenciones.

Tamara: —Con el profe, que es muy bueno, nos ayuda en muchas cosas, más que nada con las cuestiones personales, con nuestros miedos e inseguridades y a eso lo transforma para que nosotros lleguemos a encontrarnos con lo que es ser payamédicos, nos ayuda a encontrar el clown. Mucho entrenamiento en teatro, expresión corporal, las miradas, la conexión, atrapar la atención.

Mailén: —Desestructurarse es lo que más cuesta porque uno tiene parámetros y reglas que tiene que estar siguiendo todo el tiempo y acá sacamos todo eso y somos el niño que tenemos adentro. Uno de los puntos fuertes del payamédico es el tema de la mirada, esa conexión con el otro, el combustible que te hace seguir y darte cuenta que hay otro que te está mirando y te devuelve lo que le estás dando.

—¿En qué áreas trabajan los payamédicos?

Mariana: —En cualquier área. En Terapia Intensiva se atiende sólo en algunos lugares, porque hay que tener cuidado por la inmunidad.

—¿Les llama la atención a tus amigos tu deseo de ser payamédico?

Mariana: —Sí. Me dicen que está buenísimo, que hay que tener una fortaleza para intervenir en lugares así. Yo creo que tiene más que ver con las ganas de hacer algo por uno y por el otro. No le vas a cambiar la vida, pero por lo menos por un ratito en su día algo se transforma.

Mailén: —Mi familia me apoyó desde un principio porque esto es lo que siempre quise hacer así que vivo este momento muy feliz.

—¿Qué piensan que tiene en común todos los que como ustedes se están formando para ser payamédicos?
Tamara: —Con los otros chicos del grupo nos divertimos mucho, nos reímos mucho, y jugamos, el jugar es muy importante y creo que esto ocurre porque todos tenemos mucho en común y una meta, que es hacer sentir bien a los demás convirtiéndonos en payamédicos. Y la alegría, más que nada, mucha buena predisposición para el juego, y un niño interior que esta cada vez más cerca, más a flor de piel.

Estado payaso

La técnica para abordar esta comunicación tan especial con los pacientes es el género teatral del clown. Este es un pequeño extracto del libro “El Clown, un navegante de emociones” de Jesús Jara, ésta es su poética.

El clown no pretende divertir sino divertirse. No busca hacer reír sino el cariño del público. La risa y la diversión se producen como consecuencia del choque entre el espíritu y la lógica del clown, por un lado, y los de la sociedad y los demás, por otro. El clown representa nuestro mejor otro yo y la posibilidad, por tanto, de practicar la esquizofrenia sana.
El clown es y siempre debe ser auténtico.
El clown es sincero y espontáneo.
La mirada del clown es un espejo a través del cual vemos su interior y nuestro reflejo en él. Por tanto, es transparente. Sus intenciones se ven, incluso cuando intenta engañar.
El clown es apasionado, todo lo siente y lo hace al 100 % de intensidad.
El clown es la esencia de nuestro niño interior filtrada por las experiencias.
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