| Marky Ramone y Bulldog: Juntos son dinamita |
No es Don Ramón, no es Juan Ramón, es… Marky Ramone, que junto con Bulldog brindaron un potente y agobiante show en el Galpón 11 que hizo olvidar a la multitud el horrible clima de tormenta que se aproximaba con nubarrones, que simulaban ser una alfombra mágica que cubría toda la ciudad de Rosario.
|
| |
Casi como un partido de fútbol, los espectadores vestían similares casacas con la inscripción de sus dos bandas favoritas allí presentes, y con un ensordecedor pero afinado grito que decía: “Hey Ho, Let´s Go”. Todo, anunciaba que el tributo a The Ramones estaba más cerca de lo imaginado.
Las agujas del reloj marcaban las 21:30, cuando los cuatro integrantes de Bulldog se corporizaron sobre las tablas, y con un póster gigante escondido en el fondo de la escena con el nombre de la banda, comenzaron un show explosivo en donde la gente no paró de saltar y de corear cada tema.
El cuarteto realizó un extenso resumen de su carrera presentando la previa de su último disco en vivo: “yo estuve ahí”. fue para todos una gran entrada en calor, una excelente anticipación de lo que sería una noche eternamente larga y repleta de adrenalina.
La banda integrada por Hernán "Mantu" Mantoani (voz y guitarra), Ramiro "Rata" España (bajo), Guillermo "Willy" Tagliarini (guitarra) y Luis "Bebe" Gindre (batería) y nombrada así por el amor a los perros y por el nombre del primer bar en Amsterdam que vendió marihuana, realizó un recital de una hora y se retiró del escenario para preparar lo que todos estaban esperando.
La enorme bandera que colgaba en el fondo del escenario se bajaba lentamente y dejaba asomar un trapo en blanco y negro con el conocido emblema de Los Ramones, seguido de esto y con un gran aliento del público hizo su entrada Marky, el gran capitán y figura indiscutible de la noche.
Agradeciendo la enorme asistencia a través de un confuso castellano, comenzó la segunda y tan ansiada parte del show con clásicos como “Beat on the Brat”, “Pet sematary”, “I wanna be sedated”, entre otros, haciéndole creer por una hora a los fieles fanáticos que los que estaban en el cubículo de madera eran los verdaderos y legendarios integrantes del grupo neoyorquino. Finalmente, con el exitoso y conocido himno “Blietzkrieg Bop”, daban por culminada una noche a puro punk rock.
Cabe destacar un importante fenómeno que se dio en este marco de buena música, y es que se mezclaron y unieron varias generaciones. Como padres que llevaron a sus hijos para que puedan disfrutar de lo que ellos vivieron en el pasado y compartir así los mismos sentimientos y emociones.
Quizás la única forma de explicar lo sucedido en la noche del 3 de diciembre, fuera a través de una fórmula matemática, una simple operación que aprendimos en la primaria. Si sumamos a Marky Ramone + Bulldog, obtenemos como resultado que juntos son dinamita.
Damián Kanzepolsky |
|