| Cielo Razzo despidió “Grietas” en Santa Fe |
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Ignacio Andrés Amarillo
iamarillo@ellitoral.com
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| Los rosarinos están a full: el sábado tocaron en Wow Disco (25 de Mayo 3340), en el marco de la gira de despedida de su último trabajo discográfico, con anticipadas agotadas. |
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Esta recorrida los llevará para Mendoza, Río Cuarto, y Córdoba, entre otros destinos, y culminará en Rosario a fines del mes próximo. “Hace bastante tiempo que estamos sin tocar en Santa Fe, y va a ser la despedida de este disco, porque ya nos vamos a meter a grabar el nuevo”, cuenta Cristian “Narvi” Narváez, bajista de la agrupación.
—¿Por qué estuvieron tanto tiempo sin venir?
—La idea fue mostrar este último trabajo, “Grietas”, por muchos lugares por donde no habíamos pasado: más en el sur, en el norte, y dejar más “tranquila” la provincia de Santa Fe.
—Ya tiene dos años “Grietas”...
—Sí, ahora en diciembre serían los dos años. Como fue justo que rompimos con la compañía, el disco se sacó muy a las apuradas y no hubo tiempo de armar una presentación; la presentación grande, que fue en el Luna Park, fue el 20 de septiembre, cuando el disco había salido en diciembre del año anterior: hubo un buen tiempo.
La idea ahora es de acá a fin de año hacer la despedida de este disco, y ya en enero o febrero meternos a grabar el próximo, para poder empezar a presentarlo de manera oficial a mediados de año. Arrancar con un Luna Park o algo importante en Rosario; siempre nos manejamos de la misma manera. Y después de ahí poder trasladar ese show a todo el interior.
—¿Ya saben cómo se editaría?
—Hasta ahora estamos independientes, desde que rompimos con la compañía. Después habría que negociar la distribución del disco. La idea es tener ya el producto para después poder negociar y terminar esa etapa que es la más dura.
—¿Ya tienen los temas?
—Hay algunos temas que dejamos afuera de “Grietas”, preferimos que esas grabaciones maduren un poco más: estamos retomando algunas de esas. La última semana en la sala hicimos tres temas nuevos. Queremos armar unos 20 temas, grabarlos en una maqueta para después escucharlos y ver, hacer una preproducción.
Va a ser la primera vez que vamos a tener ese tiempo como para poder armar el disco como nosotros queremos, porque siempre se arma a las corridas: no hay tiempo, y está la necesidad de uno de tocar algo nuevo, por más que hay lugares donde no llegaste nunca y la gente todo lo que toques lo va ver por primera vez. Pero la necesidad nuestra de tocar todos los fines de semana lleva a buscar algo nuevo.
Generalmente después de dos años cumple su fecha de vencimiento el disco, ya te cansás. Aparte con el cambio de formación ya de un disco a otro se fue notando el cambio, y en este creo que se va a notar más: cerca de “Grietas”, pero con más laburo de máquinas, que está implementando Carlos (el nuevo percusionista), que maneja mucho de pistas; también el Chelo en el teclado.
También un poco más de guitarras al frente, melodías más oscuras, y no tanto esa percusión rioplatense que teníamos al principio. Ya desde “Marea” a “Código de barras” y “Grietas” fue cambiando, ahora se va a notar un poco más.
—¿Y eso como lo van trabajando?
—Es el estado de ánimo de cada uno. Cuando uno va creciendo va escuchando otras cosas, va cambiando. Creo que esa evolución que uno tiene como ser humano también la expresa en la parte musical.
Canciones del primer disco (que fue en el 2001, pero había canciones que eran del 97) hoy las tocamos de otra manera: las adaptamos a lo que es la banda en este momento. En los show los tocamos “maquillados” a la actualidad de la banda para que no queden descolgados.
Trayectoria
—¿Cómo es estar con la misma banda más de diez años?
—Es una familia, estamos más tiempo juntos con la banda que con nuestra familia: vivimos viajando. Estamos preparando la despedida de “Grietas” y el cumpleaños número 16 de la banda, el 28 de noviembre en Rosario. Sí, la banda ya tiene 16 años.
—Hay público de ustedes que tiene esa edad, nacieron cuando estaban empezando...
—Sí, es medio loco. El cambio también es de público, en el transcurso de los años uno se va dando cuenta; también se da cuenta de que está un poco viejo (risas).
—Alguno que iba a verlos ahora irá con el hijo...
—Sí, ni hablar: muchas familias. Por eso armamos la despedida en un lugar que tenga acceso toda la familia. Hay gente que por ahí a un boliche no va con los pibes y no va, porque los hijos los matan si van solos: me pasa a mí cuando voy a la cancha que si no llevo al nene mío me revienta; yo entiendo a la gente (risas).
Va a ser en el Galpón 11 en la bajada de Sargento Cabral y el río. Tempranito, va a estar todo bien armadito, apto para todo público y un show largo, porque cada vez que tocamos en Rosario estamos tocando con nuestros hijos ahí, es algo que nos gusta mucho.
Por los caminos
—¿Cómo es para una banda del interior el hecho de recorrer el país y entrar a Buenos Aires?
—En muchos lugares se piensan que somos de Buenos Aires, pero no, somos de Rosario. Tratamos a la gente de la misma manera, y nos tratan en todos lados igual: nos bajamos del colectivo, estamos con la gente que va a la prueba de sonido, charlamos.
Todo lo que hacemos en Rosario lo hacemos donde nos toque tocar, porque la gente que nos sigue a nosotros nos trata bien en todos lados. La diferencia de tocar en Rosario es que están nuestras familias, y no estamos nunca, entonces hacemos un show un poquito más extenso: no nos dan ganas de bajarnos.
—Ustedes son una de las bandas del interior con más llegada a todo el país.
—Sí, hay bandas como en su momento Cabezones,por más que se fueron a instalar a Buenos Aires, o los Karamelo Santo que hicieron lo mismo; porque la brecha es más larga que la que tenemos nosotros: una autopista de 300 kilómetros que en dos horas y media en auto llegás.
La idea nuestra fue siempre hacer base en Rosario. Aprovechar la tecnología, como Internet, no como la Trova Rosarina que no les quedó otra que irse. Contamos con esa ventaja; y con la desventaja de la piratería, que hoy hace que te cueste mucho más grabar un disco que sabés que no lo vas a vender, porque la gente lo baja por Internet. Entonces los costos son altos.
—¿Qué más se viene para el futuro?
—Andamos con ganas de poder salir del país: hay algunas propuestas como para ir a España, también lo estamos evaluando. Pero somos de poner como decía “Mostaza” (Merlo), el “paso a paso”: ahora la cabeza está puesta en el disco. Y después sí será trabajarlo, y si puede ser afuera mejor: abrir nuevos mercados estaría bárbaro. |
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