| Cambios en el sistema |
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—Ustedes comenzaron hace casi una década y media, antes tuvieron otras bandas. ¿Qué cambió en el “ecosistema” de la música en todo este tiempo?
—El negocio está cambiando para nosotros drásticamente día a día... para atrás. Por un lado la magnificación de la difusión por Internet, la importancia que está tomando, es muy positivo, porque ahora en Facebook o en algunas de estas cosas muy populares juntás amigos día a día, y subís una cosita y te vieron 1.500 personas en todo el mundo. Saben que vas a tocar sin moverte del living de tu casa.
Por otro lado está la tragedia de la no venta de discos, de que cada vez es más difícil, por lo tanto lo que uno antes trataba de lograr con las discográficas hoy no quieren saber nada: están cerrando, achicando personal.
Me parece que hay que encontrar un sistema. A mí me hace muy feliz Internet, porque yo también descargo música (no voy a ser hipócrita), pero algo hay que garpar por ese tipo de cosas.
—Antes había que salir a pegar afiches. Ahora tal vez cualquiera arma una banda y la sube. Antes había más militancia.
—Si había que armar una fecha en Buenos Aires ya tenías un problema de teléfono, más allá de los problemas que te llegaban allá, no tenías dónde parar. Caía una bandurria de 12 personas, pobre del que nos recibía (que siempre era de la mejor manera). Creo que el laburo y la cabeza hay que hacerlos igual.
Ahora hay una ventaja de la difusión, que nos tiene que apuntalar lo que nos falta y hacerlo valer, aprovechar la magnadifusión para los shows. Hace unos diez años Vicentico decía que “del disco no vive nadie: si quiero comer tengo que salir a laburar”. Parecía un plomero, como lo decía, pero tenía razón. |
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