| Al final la tormenta pasó de largo pero igualmente el Anfiteatro quedó solitario y a oscuras. El enorme galpón, simulando una ratonera, y el público que parecía una enorme cantidad de queso, atrajo a una inmensa y blanca rata que con mucha hambre de rock and roll ansiaba devorarse el lugar.
Una voz gruesa y misteriosa empezó a retumbar de fondo, las luces se apagaron en su totalidad permitiendo que la penumbra se adueñe del ambiente, un espeso humo comenzó a volar y actuaba por momentos como niebla; de repente acompañado con un ensordecedor grito por parte de los fanáticos, la banda se instaló en el escenario y no había que ser muy inteligente para darse cuenta de que se asomaba uno de los mejores recitales del año.
Fuertes notas y acordes se salpicaban inquebrantablemente y bañaban a los espectadores como queriendo apagar el intenso calor que se había adueñado del sitio. Las luces, potentes rayos de sol artificiales, combatían con el reino de las tinieblas, y el público, con el pogo como arma instintiva completó una noche inolvidable y soberbia.
La banda hizo la exposición de su nuevo trabajo, “La llave de la puerta secreta”, comenzó a sonar el famoso y quemado tema “Aún estás en mis sueños”, y luego un exhaustivo repaso por clásicos como “La leyenda del Hada y el Mago”, “Mujer amante”, “Ángel”, entre otros. No se puede dejar de lado cuando tocaron la fantástica canción de Deep Purple, “Smoke on the water” que hizo que el lugar ardiera a tal punto que casi se derriten las chapas.
Ni hablar de la muy buena onda que tuvo cada integrante del grupo con su público, y el impresionante gesto que expresó Barillari al realizar 30 segundos de silencio por las personas que perecieron en Cromañón. Fue un recital en que hubo una continua interacción entre las dos partes y que se complementaron a la perfección.
Walter Giardino levantó la guitarra como un trofeo y la arrojó hacia arriba como una blanca paloma. La noche ya se había acabado, pero después de lo demostrado esa noche quedó clarísimo que tenemos Rata para mucho y que no hay ni habrá tramperas que la exterminen.
Staff O Sea Rosario
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