| Testosterona es lo que sobra |
| Demasiadas cuadras me separaba del Estadio Cubierto de Newell´s Old Boys, una cantidad proporcional a las expectativas que tenía por este segundo gran recital que iba a brindar Bersuit Vergarabat el 1 de abril en la ciudad de Rosario presentando su último trabajo titulado “Testosterona” que ya fue disco de oro antes de salir a la venta. |
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Cuando ya estaba muy próximo al lugar de los acontecimientos, los fanáticos se hacían sentir entonando las canciones de la banda como si fueran un coro de miles de personas, y acompañaban con palmas al ritmo de murga haciendo que el calor sea factor predominante en la noche.
Mi reloj de arena ya marca las 22:15 cuando las luces se apagaron, no era un cortocircuito ni era un problema eléctrico, el principio estaba muy cerca y el final de la espera ya había llegado, la Bersuit ya se encontraba en las tablas y con sus característicos atuendos empezamos el Pijama Party.
El show comenzó con “Yo” el primer track del nuevo trabajo y siguió con flamantes canciones como “Me duele festejar”, “En la ribera”, “La flor de mis herdidas”, “Esperando el impacto”, además de hacer los hiperescuchados en todas las radios que ya se transformaron en clásicos como “Madre hay una sola” y “Sencillamente”.
El clima reinante era extremadamente festivo, no había una persona que no saltara ni cantara con cada acorde que escuchaba, las tribunas temblaban y el suelo se movía a un apocalíptico ritmo frenético. Cuando quise mirar mi antiguo reloj, los granitos de arena ya estaban equilibrados, había pasado la mitad del recital.
El grupo liderado por Gustavo Cordera intercaló también los vibrantes y contagiosos éxitos de sus discos anteriores haciendo sonar “Perro amor explota”, “Murguita del Sur”, “Tuyu”, “La argentinidad al palo”, “Sr. Cobranza”, “La bolsa” y culminaron el concierto con “Un pacto”(estuvo como invitado Pancho Cheves que en silla de rueda sin brazos y sin piernas acompañó con la armónica) y “Hociquito de Ratón” en donde hicieron subir un buen numero de chicas que bailaban alrededor del Pelado con el torso desnudo y dándole besos en la boca, como agradeciendo el atractivo espectáculo que ofreció.
Cabe destacar la incansable actitud de la banda que en ningún momento dejó de bailar, como si fueran un Bersuitero más, y es imposible dejar de lado las ondas positivas que transmiten a través de su música y de los discursos ligados a los problemas políticos-sociales que atraviesa nuestro país; la interacción con su público es lo que los hace muy especiales, llegando a tener una relación cuasi familiar.
Las milimétricas pizcas de arena ya habían descendido en su totalidad, las dos horas y medias que duró el evento transcurrieron a un ritmo frenético y delirante. A pesar que todos vestían pijamas nadie se fue a dormir y no cabe ninguna duda que el insomnio se va a mantener hasta que la Bersuit nos vuelva a visitar.
Por Damián Kanzepolsky |
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